Cantar al Amor en el mes de México

mariachis

Por Ana González

No debe existir sentimiento mas gratificante que el de sentirse querido por el ser amado. Ese amor correspondido, tan lleno de poesía y optimismo, es el sentimiento por el que la mayoría de los humanos lo daría todo.

Existe también el amor no correspondido; que hace soñar y que duele, el que se siente por personas a las que se admira y se anhela solo a distancia, lejanas e imposibles.

Qué tal ese amor que otros sienten por uno, y que no logra que se mueva el alma ni se caliente la sangre. O aquel que se desprecia por el daño que ha causado.

De amores está tejida la vida, de los que fluyen y de los que enredan, de los que matan, dan vida y envenenan. Amores a lo divino, a la tierra, a los padres, a los hijos, los amigos.

Cuanto se ha escrito sobre este sentimiento que nos desconcierta, capaz de hacernos lograr todo aquello que pensamos imposible.

Cuanta fuerza, cuanto enigma, cuanta duda y cuanta certeza se esconde en este sentimiento que da vida y la quita.

Poetas, compositores, novelistas, expertos, músicos y cantantes dedican su talento a compartir sentimientos, largas horas y preciosas vidas se han ido en la definición amorosa.

Para el mexicano, el mariachi logra expresar genuinamente eso que acongoja el alma y que sin saber cómo expresarlo se va acomodando en las cuerdas del violín, en el suspiro de la flauta en el crujir de la guitarra, en la voz del cantar.

Aunque no lleve letra aunque sea solo un tono, los acordes coinciden con el sentimiento del alma y sin saber cómo ni porqué, el alivio sale del cuerpo para expresar lo que callamos, lo que guardamos, lo que no sabemos como gritar.

De la fusión de caracolas, teponaztlis, huéhuetls, flautas de carrizo o barro con guitarras y violines nace el mariachi. El origen del termino es incierto, se cree que se trata de una palabra con la que los indígenas de Techaluta nombraban al tablado de madera en el que realizaban sus bailes.

Otra versión indica que es una palabra mestiza formada por el castellano María y la indígena shi (son) Sones en honor a María, para adorar a la Virgen de la inmaculada concepción llevada al territorio mexicano por Fray Miguel de Bolonia, en 1528.

Una tercera versión indica que mariachi deviene del francés marriage (matrimonio) que era la manera en la que los franceses durante la guerra de los pasteles (1838-39) designaban a la música de las celebraciones en las bodas.

Juan Gabriel en sus canciones tiene una versión más en la que asegura que la palabra mariachi significa “quien sigue la fiesta”, en otomí.

Sea cual sea el origen de la palabra el mariachi nace de un mestizaje instrumental, en 1695 los cocas (oriundos de Cocula, Jalisco) inventaron la vihuela y el guitarrón que sustituyeron al laúd y al contrabajo español.

Para fines del siglo XIX fueron varios los mariachis que se dieron a conocer en Colula y en Tecalitlán. Dicen que en 1896 el mariachi llegó a la ciudad de México. Mas tarde se implementó el traje de charro.

La historia del mariachi comienza en los estratos mas populares de la sociedad, en comunidades indígenas que tocaban los instrumentos como un ritual y que para pertenecer a un mariachi debían conseguir un instrumento y velarlo en ayunas durante 5 días, con el fin de que este les entregara el poder para interpretarlo.

Durante la revolución mexicana, la música se convirtió en arma del movimiento armado. Especialmente los corridos, que son historias cantadas y que serían lo que nutriría a las letras del mariachi, como la popular Adelita.

Con la creación de las películas rancheras el mariachi llego a la pantalla para ocupar un lugar de honor.

En los años treinta la trompeta pasó a formar parte en algunas agrupaciones de mariachi. En 1936 el entonces candidato a la presidencia Lázaro Cárdenas, invitó al Mariachi Vargas de Tecalitlán fundado en 1898, a su campaña electoral por la República Mexicana, dando así una revaloración de los mexicanos por este género de música vernácula.

El grupo de los Vargas, que actualmente va por la quinta generación de músicos, se convirtió en el modelo a seguir por mariachis de todo México así como también de otros países.

De origen indígena, con fusión española, popular, sin conocerse a ciencia cierta el significado de su nombre, el mariachi ha acompañado los amores y desamores de ricos y pobres por varias generaciones. Y ha sido el genero musical que más cantautores han deseado interpretar.

Actualmente es posible encontrar grupos de mariachi entonando las canciones de José Alfredo Jiménez en varios idiomas inclusive el japonés. Comprobando una vez más que la música y el sentir de los seres humanos no conoce fronteras.

Nada como el sentir del corazón para los mexicanos que viven fuera de su tierra natal como las alegres notas del mariachi, que alegra el corazón sobretodo en este mes patrio en el que festejamos a un México lindo y querido.

Ya sea por el orgullo de la herencia musical al mundo o por cualquier otro motivo: ¡Que viva México!