Uno de los países de mayor mortalidad en América Latina: la pandemia desnuda las profundas desigualdades en Perú

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El progreso económico de Perú en las últimas décadas y los intentos por mejorar sus desigualdades sociales están siendo destrozados por efectos de la pandemia del coronavirus que ha convertido al país en uno de los peores sitios de contagio y número de víctimas en América Latina.

El país andino fue uno de los primeros en ordenar estrictos confinamientos en América Latina y lanzó uno de los mayores paquetes de ayuda económica para facilitar a los ciudadanos que se quedaran en casa. Compartió detallados datos de salud con el público, se apresuró a agregar camas y ventiladores a los hospitales y aumentó el número de pruebas. Con robustas arcas públicas y niveles récord de aprobación, el gobierno centrista de Martin Vizcarra parecía estar bien preparado para enfrentar la pandemia, tal como destaca un artículo publicado por The New York Times.

Sin embargo, las profundas desigualdades sociales y la falta de un adecuado sistema de salud han obstaculizado la respuesta a la pandemia.

“Nos piden lavarnos las manos, pero sólo uno de cada tres hogares pobres tiene acceso a una red de agua potable”, comenta Hugo Ñopo, investigador en el grupo de análisis Grade, citado por The New York Times. Sólo la mitad de los hogares peruanos tiene refrigeradoras, agregó, lo cual obliga a muchas familias a volver a diario a los mercados populares, que están abarrotados y son una importante fuente de contagio.

Así es como de ser un modelo en vías de desarrollo, Perú se ha convertido en uno de los epicentros más críticos del coronavirus en el mundo: sus hospitales están abrumados y la gente huye de las ciudades. La crisis ha estropeado el barniz de progreso económico.

Perú tiene alrededor de 6000 muertes confirmadas de la COVID-19 y más de 200.000 infectados, según datos oficiales, pero los expertos dicen que las cifras se quedan cortas al reflejar la verdadera dimensión de la tragedia.

El drama de Perú se desarrolla en medio de una explosión más amplia del virus en América Latina, que de un remanso pasó a ser un epicentro de la pandemia en los dos últimos meses. Cerca de 1,5 millones de personas han dado positivo en la región y los expertos dicen que el número real de infecciones es mucho mayor.

Las cifras siguen aumentando de manera pronunciada y lo peor parece estar lejos de terminar. Con el invierno a punto de llegar en la parte sur de la región y la temporada de huracanes en el norte, la Organización Mundial de la Salud advirtió esta semana que las condiciones climáticas adversas podrían llevar a un nuevo aumento de las infecciones y entorpecer la respuesta a la pandemia.  (Ver Nota completa en The New York Times)