Un Super Bowl de la pandemia, que quedará en la memoria y en la historia

El Super Bowl de este año entre los Kansas City Chiefs y los Tampa Bay Buccaneers se produce mientras Estados Unidos se encuentra atrapado por la pandemia de coronavirus, y en plena propagación de nuevas variantes. En un fin de semana generalmente definido por reuniones abarrotadas en bares y salas de estar, con fanáticos gritando ante televisores y compartiendo bebidas y comidas, las autoridades instan a celebraciones más pequeñas y tranquilas para evitar un boom de contagios.

Los Kansas City Chiefs buscan convertirse en el primer bicampeón de la NFL en 16 años y para ello tienen que vencer a los Tampa Bay Buccaneers, el primer equipo de la historia que jugará una final de campeonato de fútbol americano en su propio estadio.

Es parte de lo que estará en juego este domingo en el Super Bowl LV, con un total de 25,000 personas que podrán asistir al Raymond James Stadium, en Tampa, y 7,500 trabajadores de la salud, invitados por la NFL y previamente vacunados contra el COVID-19.

El Himno de Estados Unidos será interpretado a dúo por el cantante de country Eric Church y Jazmine Sullivan, estrella de R&B.

El canadiense The Weeknd es el artista encargado del show de medio tiempo y la joven poeta Amanda Gorman, de 22 años, es una de las invitadas especiales.

Gorman, quien intervino en la ceremonia de investidura del Presidente Joe Biden, recitará un poema para reconocer a tres “capitanes honorarios” designados por la NFL por su trabajo durante la pandemia. Ellos son el veterano de guerra James Martin, la enfermera Suzie Dorner y el profesor Trimaine Davis, quienes participarán en la ceremonia.