Navidad en el mundo: iglesias cerradas, restricciones, y determinación para no dejar de celebrar

Toques de queda, cuarentenas, iglesias cerradas y muchas restricciones complican las celebraciones de Navidad en todo el mundo, aunque el ingenio y la determinación ayudan a hacer algo especial este día.

En Roma, las medidas de confinamiento impidieron que los fieles se congregaran en la Plaza de San Pedro, donde otros años miles de personas recibieron una bendición del papa y oyeron su tradicional mensaje navideño. Pero de todos modos, no habrían podido ver al papa Francisco. En respuesta a un resurgir del virus en Italia, el pontífice había cancelado su aparición en el balcón central de la Basílica de San Pedro, y optó por ofrecer su mensaje anual sobre cuestiones globales desde dentro del Palacio Apostólico.

En muchas iglesias los fieles no dejaron que la pandemia impida el encuentro de Navidad, y se hicieron celebraciones al aire libre, y manteniendo distanciamiento.

En París, miembros del coro de la catedral de Notre Dame, con cascos y trajes de protección -no contra el COVID-19, sino por las obras en el monumento medieval devastado por el fuego en 2019- cantaron en esa catedral por primera vez desde el incendio. Fue un concierto especial de Nochebuena, acompañados por un famoso chelista y un órgano arrendado, los cantantes mantuvieron el distanciamiento social para actuar bajo las vidrieras en la iglesia oscurecida, donde los trabajos de retirada de escombros peligrosos están dejando paso a las enormes tareas de reconstrucción.

En otros lugares, la Navidad era un momento difícil. Miles de conductores pasaron la Nochebuena en sus camiones, varados en el puerto inglés de Dover porque no se habían hecho las pruebas de coronavirus que había empezado a exigir Francia para cruzar el Canal de la Mancha.

Los cierres de fronteras impidieron que miles de migrantes huidos de la debacle económica en Venezuela volvieran a casa por Navidad desde Colombia. El gobierno colombiano cerró los cruces en un intento de frenar los contagios, y los que intentaban regresar a casa para las fiestas este año tuvieron que recurrir a todo tipo de atajos o contrabandistas.

Yakelin Tamaure, una enfermera que se fue de Venezuela hace dos años, no regresó a casa y dijo que no habría regalos ni ropa nueva para sus dos hijos, de 10 y 15 años.