Biden sigue adelante con sus planes de transición del poder a pesar del grave conflicto político; Trump insiste que es el ganador de la elección

Joe Biden siguió adelante este miércoles con los preparativos para asumir como presidente de Estados Unidos pese a la actitud sin precedentes del actual mandatario Donald Trump de obstaculizar la transición.

Biden interrumpió su planificación a puertas cerradas solo para rendir homenaje a los soldados caídos en guerras al asistir a una ceremonia en el monumento a la Guerra de Corea en Filadelfia. Biden, cuyo difunto hijo Beau revistó en la Guardia Nacional en Delaware, no hizo declaraciones durante la ceremonia.

Biden sigue restando importancia a la negativa de Trump a aceptar el resultado de las elecciones, aunque dirigentes de ambos partidos advierten que las acciones del actual presidente podrían ser peligrosas.

Con denuncias de fraude electoral, Trump ha impedido que el presidente entrante reciba informes de inteligencia y ha retenido los fondos federales asignados a la transferencia del poder. La resistencia de Trump, respaldada por altos dirigentes republicanos en Washington y el resto del país, también podrían impedir las investigaciones de antecedentes para el nombramiento de personal del nuevo gobierno y el acceso a los organismos federales para discutir los planes de transición.

Biden no preveía hacer declaraciones públicas el miércoles. En la víspera trató de bajar la temperatura nacional en declaraciones a la prensa desde la sede improvisada de su transición cerca de su casa en el centro de Wilmington.

Dijo que la posición de Trump era una “vergüenza” que afectaría el legado del actual presidente más que un estorbo, y pronosticó que los legisladores republicanos acabarían por aceptar la realidad. La resistencia republicana, dijo, “no cambia en absoluto la dinámica de lo que podemos hacer”. Los informes de inteligencia “serían útiles”, pero “no vemos nada que nos demore”, añadió.

Desde su cuenta en Twitter el miércoles, Trump reiteró su declaración de que era el verdadero ganador de la elección y sus denuncias de “corrupción y deshonestidad”.

Los aliados republicanos del presidente en el Congreso, encabezados por el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, han apoyado esas acusaciones.

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