Gente & Estilos

Una Casita que enaltace a las mujeres

La Casita

Por Ana Gonzalez

Las mujeres juegan un papel fundamental en la formación del hogar. La familia es la base de la sociedad, una sociedad sana impulsa y promueve el desarrollo de la comunidad.
Desafortunadamente la formación de muchas niñas carece de bases sólidas y al convertirse en mujeres y madres se encuentran confundidas, en ocasiones solas con una gran carga que nadie les enseñó a llevar.
La vida las va transportando por rumbos que algunas veces no son óptimos, diversas circunstancias a las que se enfrentan las obligan a tomar decisiones que no siempre son adecuadas para su desarrollo individual o para formar un hogar, ya sea por carencias de educación o preparación laboral, por pobreza en el área espiritual o por falta de familia, lo que inevitablemente las arroja a sufrir pobreza y algunas veces a ser victimas de abuso.
Los hijos que nacen y crecen en estas circunstancias están sentenciados en su mayoría a sufrir la mismas carencias.
Romper con estos círculos viciosos representa un gran reto para la sociedad, pero no es imposible. Especialmente cuando existe voluntad de cambio y espíritu de servicio.
Bertha Parajón encontró una formula efectiva para ayudar a las mujeres que se encuentran en esta situación. Teniendo siempre la certeza que con amor se curan todos los daños.
Después de un camino personal sinuoso, que fortaleció su fe y su compromiso por ayudar activamente al prójimo, Bertha formó en su comunidad un grupo de mujeres que se reunía semanalmente par crecer en la vida espiritual, sin embargo también ahí se sentían ciertas carencias, pues comprendían que la fe sin obras es muerta. Por lo que todas aceptaron gustosas la iniciativa de compartir sus talentos y enriquecerse con el ejemplo de tenacidad y fortaleza de otras mujeres.
Juntas, en el 2008, abrieron las puertas de La Casita, una fundación en la que mujeres de diversas áreas y orígenes combinan su talentos para fortalecerse entre si.
Aunque las necesidades más tangibles son de índole material y en un principio fueron las que se trataron de solventar, La Casita no es una institución de beneficencia que aporta exclusivamente ropa y comida. Todas las voluntarias tienen claro que su misión está en proporcionar las herramientas indispensables para lograr independencia económica, estabilidad emocional y fortaleza espiritual.

Las actividades para lograrlo se dividen en tres partes esenciales:

-Talleres de capacitación laboral, dentro de los que se encuentran: Costura y plancha, cocina, manualidades, pintura, inglés y formación de micro empresa, entre otros.
El objetivo de dichos talleres es que cada mujer aprenda a desarrollar alguna actividad que la aleje del ocio y le de las bases para ser económicamente independiente por medio de un trabajo digno.

-Para fomentar la formación espiritual, cada reunión es encabezada por una charla de formación en la que se analizan y promueven valores humanos.
A través de estas charlas se pretende ayudar a las participantes a encontrar dentro de si mismas las herramientas que pueden ser de invaluable ayuda en el autoestima y la relación con otros. Valores que al ser aplicados en la vida diaria enriquecen el espíritu incrementando también el éxito en cualquier actividad que se desarrolle. Muchas mujeres han tenido poca o ninguna instrucción en esta área a lo largo de su vida.

-Las actividades del día culminan con un almuerzo, que se sirve en un ambiente familiar. La comida, siempre casera, es servida en mesas puestas con todo detalle incluyendo manteles y flores. En ella se reúnen grupos pequeños que comparten como familia diversas experiencias, problemas y logros incluso se celebran cumpleaños. El almuerzo da un espacio para una convivencia sana y amena. El objetivo de esta actividad es instruir y fomentar con ejemplo la importancia de la convivencia en el hogar para aquellas mujeres que tienen familia al mismo tiempo pretende dar, a aquellas que no la tienen, un espacio para convivir y la oportunidad de compartir la mesa.

Al sentirse capaces, útiles, apreciadas y parte de una familia, las mujeres van de a poco sintiéndose también fuertes emocionalmente.

La casita celebra con festejos familiares fechas especiales como: el día del amor, el día de la madre, el día de Acción de Gracias y la Navidad.
Y extiende sus actividades durante junio y julio ofreciendo cursos de verano para niños.

Los frutos de esta labor son invaluables, todas las mujeres que asisten a la Casita ya sea como voluntarias o para buscar instrucción han transformado su vida de forma favorable. Han compartido sus talentos, encontrado la riqueza en el dar, aprendido algún oficio, descubierto paz, calmado ansiedades, descubierto habilidades, practicado disciplina y orden, creado compromisos, practicado comprensión, encontrado compasión, autoestima y cariño. En fin, La Casita es un espacio de paz que llena los vacíos para lograr que la mujer sea una base sólida y fundamental en la formación de su hogar.
PARA MAS INFORMACION
www.lacasitafoundation.org

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