Life & Arts

Un grito, una pintura, un récord millonario

Hace casi 150 años afuera de un manicomio noruego surgió la historia que esta semana volvió del pasado en la imagen de un cuadro.
“El Grito”, del pintor noruego Edvard Munch, alcanzó el precio récord de 120 millones de dólares, el mayor de la historia en una subasta, y la extraña figura que allí se muestra abrió muchos interrogantes sobre lo que representa.
Expertos en arte de Sotheby’s en Nueva York, donde se vendió la obra el miércoles, recordaron que Munch paseaba junto a un fiordo noruego cerca del cual había un manicomio en el que habían ingresado a su hermana esquizofrénica. Fue allí cuando oyó “un grito infinito atravesando la naturaleza”, según la descripción que luego anotaría en el marco del mismo cuadro. Ese momento magistralmente expresado en arte queda ahora en la historia luego de una dura puja de apostadores que comenzaron ofertando 40 millones de dólares y terminaron sobrepasando los 100 millones.

 Tobias Meyer, principal subastador de Sotheby’s y bautizado alguna vez como “el vendedor del siglo”, iba recogiendo las ofertas de siete aspirantes (al menos cinco estadounidenses y chinos). Al superar los 80 millones de dólares solo quedaban en la puja dos compradores que ofertaban por teléfono. Cuando las ofertas iban por los 99 millones, Meyer puso humor diciendo “tengo todo el tiempo del mundo” y cuando poco después se convirtió en el primer subastador en la historia que superaba los 100 millones de dólares, la sala estalló en aplausos.
El grito subastado el miércoles era la única de las cuatro versiones de la obra que aún estaba en manos privadas. Las otras tres están en museos, de los que dos fueron robadas, en 1994 y en 2004, y luego recuperadas. Eso explica la extrema seguridad que ha rodeado a la obra en Sotheby’, donde se ha estado exponiendo en una minigalería especialmente construida, vigilada 24 horas al día y protegida por alambre electrificado.

Otros récords

El grito superó a Desnudo, hojas verdes y busto, el cuadro de Picasso que en el 2010 en una subasta en Londres había marcado el récord anterior en 81 millones de euros, y a la escultura de Alberto Giacometti Walking Man I que ese mismo año se vendió por 79,4 millones. Sin embargo, está lejos del récord pagado -no en subasta- por una obra de arte: Los jugadores de cartas, de Paul Cézanne, cambió de manos el año pasado en una venta privada en la que se cree que la familia real de Qatar pagó cerca de 190 millones de euros.

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