Relatos

Navidades, Años Nuevos y Regalos Inesperados

Por Ana Gonzalez

Hace unos años estaba ayudando a una de mis mejores amigas con la mudanza de casa. Las mudanzas presentan una nueva aventura, cambios de rutina, el comienzo de una etapa refrescante. Las mudanzas son también oportunidades de viajar a un pasado que se quedó guardado en algún cajón para ser reencontrado justo en ese momento.
Cartas, fotos, cosas que significaron algo importante y por eso elegimos guardar. Puede ser que en el momento del cambio de casa decidamos que fue ridículo o innecesario conservar algunos objetos que en su momento consideramos valiosos.
Entonces hay siempre tres categorías, lo que queremos conservar, lo que se va a regalar y lo que se tiene que desechar.
Una mudanza eficiente no puede hacerse a la ligera, llevar cosas inútiles a seguir ocupando espacios preciados puede llegar a contaminar el ambiente.
Hay posesiones que se guardan por su valor material pero que nunca son utilizadas, otro absurdo desde mi corto punto de vista. Pienso que las cosas que no son usadas ni compartidas se convierten en incómodos estorbos. Muchos opinan convencidos que es mejor guardar las cosas porque tal vez algún día serán de utilidad.
Mientras metíamos los objetos en cajas conversamos acerca de algunos regalos de bodas que aun permanecían en sus lujosas envolturas después de trece felices años de matrimonio. Sin pena confesé que me parecía una ridiculez seguir conservando los artículos sin ser usados o sin que alguien más pudiera usarlos.
Ya me voy dando cuenta a mis cuarenta y muchos años de vida, que las palabras que se dicen, o se escriben, con convicciones arrogantes se devuelven en un punto para darme una lección. Ahora creo que hablo menos y pienso un poquito más.
Diciembre, ese mes tan ocupado y volátil es por tradición uno en el que las personas reciben y otorgan diversos artículos. Confieso que muchos de los regalos que recibo en esas excitantes envolturas me causan fugaz alegría, muchos son originales y diferentes, cositas que en efecto yo jamás me compraría pero que me encanta tener.Que guardo con la ilusión de estrenar algún día.
Este año no ha sido mi favorito, no quiero sonar mal agradecida, ha habido días y eventos preciosos pero también muchos muy desafortunados dolorosos, incluso devastadores. Tanto a nivel general como personal.
Tengo pocas fiestas y poco espíritu de festejo. Sin embargo tuve un par de eventos que me motivaron a la compra de atuendo especial, quería algo nuevo, moderno, diferente. Tuve por unos días esa alegre y absurda emoción que dan las compras. Me paseé las tiendas con amigas probándome de todo. Incluso experimenté la venta de fin de temporada de una reconocida diseñadora que da para otra larga historia.
Conseguí lo que quería, pero me faltaba un collar. Busqué y busqué y nunca encontré lo que necesitaba. Preferí al final no usar joyería.
Un par de días atrás mientras buscaba entre cajones un papel de esos importantes que guardo en lugares tan especiales que yo misma no recuerdo; (herencia de mi abuela materna a quien siempre invoco con las cosas perdidas pues pasó gran parte de su vida terrenal buscando) encontré un paquetito navideño que contenía exactamente el collar que tenía en mente para el consabido evento, lo guardé en su momento para usarlo algún día y olvidé que lo tenía. Ahí permanece en su impecable envoltura, igual que los regalos de boda de mi amiga.
Pensé que este año no despertaría en mí el espíritu navideño.
Y así como en esos susurros divinos que vienen cuando menos se les espera, mientras me quejaba mentalmente, no sé porqué me acordé que hace muchos años, muchos más de cuarenta, Dios me hizo un regalo que no recuerdo cuándo guardé en un cajón del armario del alma.
Después de exhaustiva búsqueda de algo que me hiciera sentir la Navidad encontré finalmente, arrinconada mi fe, en una impecable envoltura.
Que en el año que se inicia no dejes en el closet los regalos que vienen del cielo.

Otras Noticias:

    Print       Email

Gente & Estilos

Automovilista impacto a un ciclista, lo dejo gravemente herido y escapo

Un ciclista que circulaba por la senda de bicicletas en la autopista Ric[...]

Leer mas >

Life & Arts

Energia y movimiento en la propuesta que la brasilera Bia Betancourt trae a Key Biscayne

La artista Bia Betancourt (Brasil) es la protagonista de la exposici[...]

Leer mas >

Breves Internacionales