Eduardo Constantini, desarrollador de Oceana: el arte de los buenos negocios

eduardo-constantiniEduardo Constantini tiene un gran talento en el arte de los negocios. Como lo demostró cuando no perdió la oportunidad de comprar la última franja disponible de playa en Key Biscayne y el último lote con vista al océano en Bal Harbour para sus proyectos Oceana, en Miami.
Viajó recientemente a New York para adquirir dos obras de arte millonarias. Son dos esculturas de Jeff Koons valuadas en 14 millones de dólares que espera den un signo distintivo al Oceana de Bal Harbour. El complejo, muy parecido en su diseño al Oceana Key Biscayne, que estará completado en 2018.
Quien es este eterno emprender de 67 años, amante del deporte, las colecciones de arte y los desarrollos inmobiliarios?
Constantini se hizo famoso internacionalmente cuando abrió con la mayor parte de su colección el Museo de Arte Latinoamericano (MALBA) en Buenos Aires.
Es el quinto de trece hermanos. Se crió en las calles de San Isidro, suburbio al norte de Buenos Aires, jugando al fútbol, trepando a los árboles donde construía chozas, vendiendo fruta al heladero y arreglando bicicletas, según contó esta semana en una entrevista con Alicia de Arteaga, columnista de arte del diario La Nación, de Argentina.
“Con los pesos ganados vendiendo bufandas de morley compré mi primer auto, un Citroën 2CV, y con los primeros ahorros me pagué un máster en Londres, aunque no pude aplicar a la London School of Economy, que ahora me invita a dictar conferencias [risas].”
“Con el arte empecé de cero, siendo muy mal coleccionista… Como yo invertía en América latina me pareció interesante invertir en una colección latina…Primero compré uruguayos, Torres García, Barradas, luego los brasileños Tarsila, Portinari, Cavalcanti y, por supuesto, los grandes: Frida, Rivera y Matta..”, comentó.
Viniendo de una familia tan numerosa, la suya no podía ser tan distinta: tiene 7 hijos. En cuanto a sus gustos, es vegetariano, no fuma, y disfruta de practicar yoga y kitesurf.
Constantini es el fundador de Consultatio, la compañia que en Key Biscayne desarrolla el edificio Oceana, el último gran proyecto de residencias sobre la playa.
Además fue desarrollador de Nordelta (Tigre, Buenos Aires), Las Garzas (Rocha, Uruguay) y Oceana Bal Harbour.
Afirma que en todos sus proyectos “hay un proceso de creación y de intuición, y otro de toma de decisiones y coraje”.

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