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Dorian, el bueno. Dorian, el maligno.

Por Juan Castro Olivera / Key Biscayne Portal

Con casi todo listo para una evacuación hacia Orlando, el viernes en la tarde decidí que era mejor quedarnos en casa.
El monstruoso huracán Dorian crecía y crecía en intensidad, y según los pronósticos luego de impactar nuestra querida península de Florida pondría rumbo norte por tierra hacia la ciudad de los parques de Disney. ¿Debíamos irnos de Miami? ¿Como regresaríamos?
Recordé el desmadre de Irma hace dos años. Más de una semana sin energía. Caminos y rutas cortadas por árboles y cables caídos. Inundaciones, destrucción, incertidumbre.
En esos minutos de decisión, antes de escapar al golpe que uno ve venir, hay que poner la mente en frio y tratar de hacer la mejor apuesta, desafiar el destino.

Decidimos quedarnos, y el plan cambio radicalmente. Ahora debía asegurar aún más la casa para refugiarnos y esperar que los embates de Dorian se apiadaran de nosotros. Volví a Home Depot. Conseguí más madera para proteger ventanas y más sacos de arena para frenar el agua bajo las puertas. Los reportes del centro de huracanes mostraban a Dorian casi directo a Florida. Y aunque en su trayectoria ingresaba a tierra más al norte de Miami, eso podía cambiar en cuestión de horas. Su fuerza seguía creciendo hasta convertirse en un huracán mayor, de poder catastrófico, con ráfagas de vientos superiores a los 300 km/h.

En la espera de cada reporte del centro de huracanes, la casa se convierte en un hervidero de especulaciones. Y Paloma, nuestra hija de 12 años, es ahora experta y viene con su propio análisis tras seguir durante todo el día en su teléfono los escenarios posibles.
Entonces recibimos la buena noticia. Como un regalo de la Madre Tierra. Alguien soñó o pidió a la divina Naturaleza que el huracán antes de impactar Florida debía hacer un giro y poner rumbo hacia el norte sin tocar nuestras costas. El sueño y la súplica se hicieron realidad.

En Miami, Dorian será recordado como la contracara de Irma. Dorian será el huracán bueno, que no quiso castigarnos.
Nuestros pensamientos están con la población de Bahamas, con la ayuda necesaria para atender tanta destrucción.
Allí no valió el ruego, y Dorian fue malévolo. Una auténtica pesadilla.  

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