Relatos

Yo te Amo Más

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Parecía que finalmente estaba descansando. Un gesto de alivio se dibujó en su cara, no podía decirse que estuviera relajada, ni siquiera tranquila, pero la angustia disminuyó cuando María supo que su hija finalmente respiraba rítmicamente y descansaba. La invadió otra de tantas dudas: Qué soñaría su niña. En esos lapsos tan cortos de descanso, [&hellip

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El valor que damos a las cosas

Relatos    

Por Ana González- La vida se desarrolla ante nuestros ojos distraídos proporcionándonos historias que son sabias lecciones. Pueden ser eventos trascendentales, ajenos y fugaces que pueden cambiar nuestra percepción si nos detenemos a escuchar lo que dictan a nuestro propio acontecer. Durante cinco años, la pequeña vasija blanca permaneció sobre la mesa, llamando la atención [&hellip

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El Cumpleaños de María de la Luz

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Por Ana Gonzalez Su mente pasea entre el pasado y el presente, la fantasía y la realidad. Sus pensamientos son un mar a veces en calma y otras en devastadora tormenta. Escucha una voz conocida. Tarda un poco en ubicarla. Será Diana, su hermana. Una punzada se le acomoda en el corazón. Hace más de [&hellip

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Laberintos del hombre amado

Relatos    

La luz tenue del amanecer entra tímida entre las persianas. Sé que quedan pocos minutos de sueño y no quiero moverme para aprovechar hasta el último segundo de placidez bajo las sabanas tibias.
En el lento despertar de la conciencia advierto que él se ha levantado ya. Escucho sus callados pasos hacia mi lado de la cama y siento el roce de sus labios en la frente, sus dedos acarician mi cabeza, deposita otro beso en mis labios.

-Adiós nena, son las seis y cuarto.

Sin abrir los ojos lo despido con un susurro inteligible haciendo un esfuerzo por llevar mi brazo hacia su cuello.
Siento su fresca fragancia y abro los ojos para encontrarlo impecablemente vestido.
Acaricio su recién rasurada mejilla y vuelvo perezosa a cerrar los ojos. Escucho la puerta principal

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Laberintos del hombre amado

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La luz tenue del amanecer entra tímida entre las persianas. Sé que quedan pocos minutos de sueño y no quiero moverme para aprovechar hasta el último segundo de placidez bajo las sabanas tibias.
En el lento despertar de la conciencia realizo que él se ha levantado ya. Escucho sus callados pasos hacia mi lado de la cama y siento el roce de sus labios en la frente, sus dedos acarician mi cabeza, deposita otro beso en mis labios.

-Adiós nena, son las seis y cuarto.

Sin abrir los ojos lo despido con un susurro inteligible haciendo un esfuerzo por llevar mi

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Los hijos que parten a la Universidad

Relatos    

Parece que fue apenas la semana pasada cuando te tuve en mis brazos moviéndote inquieta hasta que tu diminuta mano aprisionaba mi dedo índice y tus grandes ojos se posaban atentos en los míos. Verte me causaba tal fascinación que podía quedarme sumergida por horas en tu respirar mientras dormías.
Mi amor por ti era tan inmenso que juré que no sería capaz de quererte más.
Me parece increíble ahora verte , dieciocho años después, más alta que yo, más fuerte que yo, más bonita que todas.
Anda, persigue tu sueño, suelta tus alas y vuela hacia ese fascinante mundo de la libertad, de vivir

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Decisiones Compartidas

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MIAMI.- Cada año deja su enseñanza. Y en el balance de diciembre ya vemos si hubo un aprendizaje verdadero, sentimos esa marca de fuego en el cuerpo.
En este año que se va aprendí que un momento breve y casual es a veces el que nos abre los ojos, y nos muestra algo de la verdad que, creo, son pequeños secretos que

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El Jefe

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Por Jaime Bayly

No es una noche cualquiera. Hay concierto de Calamaro. Vamos, por supuesto.

Llueve. No tenemos paraguas. Corremos. Alguien nos detiene. Pide fotos. Dispara la foto de una vez, joder, que estoy mojándome la coronilla.

Han dejado en la taquilla dos entradas a mi nombre. Se agradece el cariño anónimo.

Segunda fila, dos asientos muy cerca del escenario. No mucha gente en la sala, es temprano todavía.

Treinta dólares por dos latas de cerveza. El negocio es vender cerveza, no libros.

Ocho y cuarto de la noche. Dijeron que el concierto comenzaría a las ocho. Con la lluvia, dudo que comience antes de las nueve y media. Menuda será la espera. No importa, El Jefe la merece.

Me parece un acierto que exhibas tu ombligo, le digo a Silvia. No le digo: Creo que Andrés amaría tu ombligo. No se lo digo, pero lo pienso.

Un hombre joven se acerca y nos cuenta que el concierto de Nueva York fue un éxito y el de esta noche está todo vendido. La gente está por llegar, dice. Es por la lluvia que se ha demorado.

Una señora alta y delgada nos dice que El Jefe quiere vernos, nos pide que la acompañemos.

Dejamos las latas de cerveza escondidas tras las patas de las sillas plegables de la primera fila. ¿Estarán aquí cuando volvamos? Lo dudo. Miradas de sed se ciernen sobre ellas.

Subimos al escenario. Me detengo un segundo, miro la inmensidad del teatro aún desocupado. Debe de ser cojonudo estar allí arriba y sentir que una multitud canta tus canciones. El verdadero poder está en la música. Los grandes poetas de nuestro tiempo son músicos. Los líderes espirituales de nuestro tiempo son músicos. La religión de nuestro tiempo es la música.

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Gente & Estilos

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Life & Arts

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Breves Internacionales